20100225

Buscando Ilusiones



El frio recorría las calles, era febrero y parecía que el invierno se negaba a marcharse…

Pablo no había podido evitar observar aquella mujer, nadie abría podido hacerlo. Aquella joven tenía un rostro angelical, el cual relucía en medio de una larga cabellera color castaño. Poseía una de las miradas mas profundas, unos ojos azules, de ese azul que tiene el mar. Igualmente tenía unos labios exquisitos, carnosos y rosados, esos labios que cualquier hombre desearía besar.

Pero lo que más llamaba la atención era aquel singular caminar, aquellos movimientos que parecían ensayados, como si intentara danzar en medio de la multitud. En busca de algo o alguien.

Pablo había quedado fascinado al ver aquella espectacular mujer, no podía evitar sentir aquella extrema atracción hacia ella, pero en el fondo el sabia que nada podría ocurrir entre ellos, que vivían en mundos muy diferentes, aunque algún día llegaran a amarse, eso no funcionaria.

De repente aquella joven volteo y fue entonces cuando sus miradas se cruzaron, ella sonrió, tenia una sonrisa hermosa, el se había quedado inmóvil, sin saber que hacer. Cuando por fin reacciono ella se aproximaba hacia el.


- Te he observado a lo lejos, sabes tienes una mira muy especial – Pablo no podía si quiera responder, las palabras se habían desvanecido en el viento.
- Me llamo Lulú
- Soy Pablo
- Es curioso, esperaba que te llamaras así
- Esto no funcionara
- No te adelantes, simplemente déjate llevar
- Es difícil cuando se vive con miedo
- El miedo es algo sombrío, algo que no puede vivir en ti
- No entiendo
- No te preocupes pronto sabrás de que hablo, solo recuerda que tu eres mi buscador de ilusiones

20100214

Las Calles de la Ciudad



Aquella tarde decidí salir a caminar por la cuidad, a buscar en medio de las calles las respuestas a mis preguntas. Necesitaba sumergirme en el ruido de los automóviles, en la cadencia de los pasos de las personas, en aquel aroma que mezclaba la esencia de esta cuidad.

Hoy volvía a tener esa sensación de volver el tiempo atrás, de creer que si corría hacia ese callejón que era nuestro lugar el estaría ahí, esperándome. Que de nuevo volveríamos a ser esa pareja excéntrica que todos creían que éramos. Que yo volvería a ser aquella mujer con mirada enigmática y que el seria de nuevo mi hombre con sonrisa de ángel.

Porque aun anhelo esas tardes soleadas en las que solíamos salir a caminar por la ciudad, donde nada mas importaba, donde lo único realmente primordial era estar juntos.

Recuerdo como la gente deambulaba con gran prisa, apurándose porque la hora de la comida había terminado o quizá porque había que ir a recoger a los niños a la escuela o porque así era su vida, acelerada, llena de una fastidiosa monotonía.

Pero nuestra vida no era así, a nosotros nos encantaba lo diferente, lo que no era normal ante los ojos de los demás. Porque mientras los demás vivían con rapidez su vida, nosotros aprovechábamos cada uno de los minutos. Viajábamos por las calles tirando una moneda al viento dándole al destino la oportunidad de decidir que camino tomar.

Al final nunca importaba a donde fuéramos si estábamos juntos. Aunque por alguna extraña razón siempre que caminábamos terminábamos en aquel callejón.

Ese callejón al que hoy me dirigía, ese lugar donde esperaba rencontrarnos. Ese lugar a donde llegue y el no estaba.



Solo yo sigo creyendo que esto es posible…

20100201

Sentimientos



Su cuerpo estaba ahí… sumergido en una inmovilidad absoluta, parecía que alguien le había arrancado el alma y no solo eso sino también el corazón.

Lo único que quedaba era aquel encantador cuerpo desnudo, era una lastima observar que después de haber sido la mujer mas alegre que podía haber conocido se hubiera convertido en esto, en aquella mujer enredada entre las sabanas, abrazada de una almohada, ahogando sus gritos en medio de un mar de lagrimas.

Esa nueva mujer era yo. Tras su partida fui esa mujer, esa mujer que lloraba todas las noches, pidiendo a suplicas que regresara, que no me hiciera esto que yo… lo amaba.

Cada noche me soñaba a su lado, volvía a sentir sus besos, sus caricias, sus dulces palabras que enredaban nuestros cuerpos. Solo que al despertar recordaba que el no estaba conmigo y lo difícil que seria de nuevo pintar una sonrisa en mi rostro, esa sonrisa que llevaba días dibujando en medio del maquillaje, buscando absurdamente que todas las personas pensaran que aun seguía siendo esa mujer feliz.

Viví las siguientes semanas engañando a la gente, enamorando a chicos en busca de un consuelo, pero cada día era mas difícil porque ninguno de ellos era el. Había llegado la hora de rendirse de dejar que los sentimientos explotaran, de que todo el mundo se diera cuenta que me estaba muriendo, que moría de amor.

Aquel día había decidido derribar la barrera de la mentira. De repente una mano fría toco mi rostro, enloquecí al sentir esa dulce caricia… un voz me dijo

— No lo hagas — aquel hombre se acerco mas, deslizando sus labios hacia mi odio, en ese momento me había quedado completamente inmóvil —Ya no mas

Ahora comenzaba a buscar mis labios, no entendía lo que estaba sucediendo en aquel momento, mi cabeza me daba vueltas no podía creer estar escuchando esa voz de nuevo

— He regresado — en medio de un beso delicado, suave, lento, apasionado, ese beso que solo el sabia dar pronuncio — Te amo