20100214

Las Calles de la Ciudad



Aquella tarde decidí salir a caminar por la cuidad, a buscar en medio de las calles las respuestas a mis preguntas. Necesitaba sumergirme en el ruido de los automóviles, en la cadencia de los pasos de las personas, en aquel aroma que mezclaba la esencia de esta cuidad.

Hoy volvía a tener esa sensación de volver el tiempo atrás, de creer que si corría hacia ese callejón que era nuestro lugar el estaría ahí, esperándome. Que de nuevo volveríamos a ser esa pareja excéntrica que todos creían que éramos. Que yo volvería a ser aquella mujer con mirada enigmática y que el seria de nuevo mi hombre con sonrisa de ángel.

Porque aun anhelo esas tardes soleadas en las que solíamos salir a caminar por la ciudad, donde nada mas importaba, donde lo único realmente primordial era estar juntos.

Recuerdo como la gente deambulaba con gran prisa, apurándose porque la hora de la comida había terminado o quizá porque había que ir a recoger a los niños a la escuela o porque así era su vida, acelerada, llena de una fastidiosa monotonía.

Pero nuestra vida no era así, a nosotros nos encantaba lo diferente, lo que no era normal ante los ojos de los demás. Porque mientras los demás vivían con rapidez su vida, nosotros aprovechábamos cada uno de los minutos. Viajábamos por las calles tirando una moneda al viento dándole al destino la oportunidad de decidir que camino tomar.

Al final nunca importaba a donde fuéramos si estábamos juntos. Aunque por alguna extraña razón siempre que caminábamos terminábamos en aquel callejón.

Ese callejón al que hoy me dirigía, ese lugar donde esperaba rencontrarnos. Ese lugar a donde llegue y el no estaba.



Solo yo sigo creyendo que esto es posible…