Podría dejar de respirar ahora mismo, en este instante, aquí en medio de esta insipiente obscuridad que cubre mi cuerpo lleno de sudor. Un cuerpo aletargado por la ansiedad que me produce la desnudes de su esencia.
Y esa melodía que no se apaga, que permanece como una voz pretenciosa que busca convencerme de parar todo, de decir basta y regresar a la superficie. De olvidar la utopía y permanecer intacta en la realidad.
Pero te diré un secreto, a pesar de que buscaran alejarme, buscaran curarme, buscaran tener y hasta tal vez cambiarme, de nada servirá mientras la inmanencia existente entre lo apócrifo y yo permanezca indemne.
Y Probablemente creas todo lo que se dice de mí pero lo real es que yo he sido mejor que todos ustedes, porque soy la única que ha sido capaz de ver más allá de lo esencial de las cosas. La única que tiene la realidad es sus manos.