20120113

Sonrisas Impacientes

Aun era de madrugada, día 13, viernes 13. Los parpados le pesaban, le era imposible despertar, mejor dicho no quería despertar, su cama se encontraba en la temperatura exacta en la que una persona sin demasiadas obligaciones desea quedarse todo el día, sin embargo se había levantado, tomaba un ducha y se arreglaba porque había llegado la hora de salir a darle los buenos días al mundo en el que vivía. Ese mundo que pocos observaban y que tanto le gustaba ver.

Los mejores recuerdos los guardo en una sonrisa, una mueca que era capaz de subdividirse en un millón de sonrisas derrochadas a lo largo de su vida. Las malas experiencias, esas ni si quiera las contaba, tal vez hasta ya las había olvidado.

Hoy era su cumpleaños y lo recordaba con una sonrisa, una expresión que mostraba más que un memoria, más que una simple nostalgia en un frío diciembre, mucho más que una palabra olvidada en una noche de luna llena, este gesto no era más que una muestra de un simple sentimiento que aun latía en su interior que no poseía nombre pero que aun sentía. Tal como el aire que respiraba todos los días.




¡Feliz Cumpleaños Anónimo!