20100504

Memoria Perdidas


Aun recuerdo como la hierba crujía bajo mis pies, como las ramas se cubrían de nuevas hojas y como las flores renacían en medio de aquella pradera.



Aquel día el me había llevado a ese lugar, a ese campo repleto de flores amarillas, recuerdo que aquella tarde creía que el había diseñado aquel lugar para mi, estaba segura que un sitio tan perfecto no podía existir por si solo, así que lo imaginaba plantando cada una de esas flores, dejando en cada una de ellas el amor que me tenia. Por eso cada que miraba una flor una sonrisa se dibujaba en mi rostro.

En aquel instante le tome de la mano y me tumbe en medio de aquel paisaje espectacular, comencé a observar aquellas nubes inigualables, advirtiendo las próximas figuras que formarían al compas del viento, fue entonces cuando me di cuenta de que así como se dibujaban imágenes también se desasían para formar otras nuevas, en ese instante pensé que así era la vida… como las nubes.

El anochecer comenzó caer, las estrellas comenzaron a dibujarse en aquel cielo obscuro, fue entonces cuando decidí dejar de observar aquel increíble abismo, me levante y lo vi, ahí, quieto, observándome como si yo fuera el cielo para el. Y fue entonces cuando un instinto fugaz inundo mi cuerpo, me acerque, le acaricie el rostro y lo bese. Aquel beso estuvo lleno de pasión y de un amor sincero, aquella noche deseaba que nuestros cuerpos se fundieran para permanecer siempre unidos, no importaba lo que pasara después, en ese momento creí que solo el era mi salvación, que solo junto a el seria feliz.



Los primeros rayos de sol aparecieron, me vestí y tome mis cosas. Solo que cuando estaba a punto de marcharme el despertó.

-No te atrevas a dejarme solo

-Tengo que irme

-No, no tienes que irte, se como te sientes, se que estas triste, se que tu vida se ha convertido en un desastre, se que estas sola y también se que necesitas alguien que te quiera. Así que mírame, yo te quiero a ti, solo a ti y a nadie más. Así que se valiente y quiéreme, vuelve a quererme como lo hiciste ayer.


Pero esto no era nada simple, quizá era cierto yo no era valiente, así que tome de nuevo mis cosas y me aleje, dejándolo solo, renunciando a la oportunidad de ser feliz por culpa del miedo.