Soy culpable de desistirme ante la seducción de su cuerpo.
Este tiempo he confiando en mi juicio al profesar el hecho de que se equivoca quien cree ciegamente en que las personas solo son capaces de conocerse mediante largas pláticas como si las palabras envolvieran a estos individuos sentados frente a frente. Existen parejas que conocen hasta el más ínfimo espacio de su alma bailando, tal vez nunca cruzaron ni una palabra pero el baile los había hecho renacer en medio de la esperanza. Y otros más que encontraron de la misma forma una nueva dimensión haciendo el amor, porque de esta manera habían sido capaces de conocer la magia de una soledad compartida, porque de esa forma habían conocido más de esa persona que si alguien hubiera leído sus memorias o escuchado la grabación de su psicoanálisis.
Por eso hoy te confieso que no aprendí a amar murmurando, sino que experimenté sintiendo tu respiración.