20110706

Retrato de un alma iluminada



Miraba con sutileza cada uno de sus colores, dibujaba en el aire las historias no contadas de sus vidas, respiraba el aire que ella exhalaba sin importar que al inhalarlo el no hiciera otra cosa mas que ahogarse, sofocarse en el profundo sentimiento que le atormentaba, asfixiarse de un amor imperfecto, estrangularse y matarse en la profundidad de unos ojos que no le pertenecían.


El céfiro le susurraba cada una de las respuestas a sus tan atormentadas preguntas, pero para estos días el ya se había vuelto sordo a sus silbidos.

La lluvia ya no era capaz de redimir sus lágrimas y la fuerza con que azotaba la tormenta solo hacia un eco en el profundo vacio de su alma.



Pero a pesar de todo y de lo fatídico que pudiera resultar leer su descripción, el se sentía vivo.



Porque amar lo había hecho renacer de las penumbras.